Detrás de cada espacio verde, hay una historia de trabajo y dedicación
Hace 15 años que Valeria Villaseca trabaja en el Vivero Municipal. Desde su escritorio, acompaña y organiza gran parte del movimiento cotidiano del área: documentación, compras, inventarios, pedidos y atención al público son algunas de las tareas que sostienen el funcionamiento de este espacio municipal.
Aunque muchas veces su trabajo no se ve cuando un plantín llega a una institución, un forestal es entregado a una familia o un pedido ingresa al vivero, detrás de cada una de esas acciones también está la tarea de Valeria.
“Siempre me desempeñé en el área del vivero municipal como administrativa”, contó durante la entrevista. Su trabajo incluye llevar adelante toda la documentación relacionada con Recursos Humanos, gestionar las compras del área, realizar inventarios, elaborar notas y atender a quienes se acercan al vivero.
Pero su función va más allá de los papeles. Valeria es uno de los nexos que permite que los pedidos lleguen, que los recursos se gestionen y que las distintas necesidades del vivero puedan canalizarse. Por sus manos pasan las solicitudes de instituciones, otras áreas municipales y vecinos que requieren plantines o forestales, siempre de acuerdo con la disponibilidad del momento.
Con 15 años de trayectoria en el mismo lugar, conoce de cerca los tiempos, las necesidades y el movimiento de un espacio que trabaja durante todo el año. “Es bueno e importante que los vecinos sepan que cada árbol o planta que sale del vivero o se coloca en diferentes espacios nos costó tiempo y esfuerzo”, señaló Valeria.
Su historia permite conocer una tarea que muchas veces permanece detrás de escena, pero que resulta fundamental para que el trabajo del Vivero Municipal pueda llevarse adelante todos los días.
El trabajo que se realiza desde el Vivero Municipal, al igual que las tareas que se llevan adelante en distintos espacios de la vía pública, tiene como objetivo mejorar, cuidar y embellecer los lugares que compartimos todos los días. Cada plantín, árbol o forestal que se coloca implica tiempo, dedicación y recursos destinados a generar espacios más verdes y agradables para la comunidad.
Por eso, el cuidado de estos lugares también requiere del compromiso de todos. Respetar las plantas, evitar daños y colaborar con el mantenimiento de los espacios públicos es una manera de acompañar y valorar el trabajo que se realiza desde el municipio. Porque detrás de cada árbol, cada cantero y cada espacio verde recuperado hay personas que trabajan para mejorarlos, y el aporte de la comunidad es fundamental para que ese esfuerzo pueda sostenerse y disfrutarse a lo largo del tiempo.






